Episode Transcript
[00:00:00] Tubas y tubos episodio 430.
[00:00:06] Muy buenos días a todos, Bienvenidos a Tubas y Tubos, el programa, el podcast en el que hablamos de la tuba, el bombardino y los instrumentos de viento metal, pero también un podcast dedicado a reflexionar sobre los retos de la educación musical en el siglo XXI y todo lo que tiene que ver con el emprendimiento de nuestro sector. Hoy episodio 430 del jueves 10 de julio de 2026. Y la razón de este pequeño retraso es muy sencilla. Durante estos días he tenido la oportunidad de participar como miembro del jurado de la primera edición del Canarias International Saxon Home Festival que se está celebrando durante esta semana en la Villa de Agüimes, en Gran Canaria. Y hoy hablaré de cómo he vivido esta experiencia. Pero antes de seguir, si te gusta este tipo de contenido, recuerda que en davidtuba. Com tienes cursos, recursos, formaciones para mejorar tu base técnica, tu sonido y tu rendimiento en ese día a día con la tuba, con el bombardino, con los instrumentos de viento metal. Y si quieres estar al tanto de lo nuevo a unirte a mi newsletter, que es donde comparto ideas prácticas para músicos y puedes encontrarla en DAVIDTUBA. Com Newsletter. Bueno, abordamos el tema de hoy y la verdad es que ha sido una experiencia muy muy interesante, sobre todo por una razón que ya todos sabéis, yo soy tubista, no saxofonista. Y precisamente de eso quiero hablar hoy, de que cuando te piden que valores a músicos de un instrumento que no es el tuyo y de alguna forma tienes que salir de tu zona de seguridad para volver a fijarte en algo que a veces entre tanta técnica, métodos, digitaciones y problemas específicos del instrumento, pues nos podemos olvidar qué es eso, la música. Y es que cuando la organización contactó conmigo para ofrecerme participar como jurado, evidentemente mi reflexión ¿Qué puedo aportar yo a un concurso internacional de saxofón? Porque yo no conozco profundamente la técnica específica de este instrumento, no sé lo que cuesta ejecutar determinados pasajes o lo más básico, no tengo el conocimiento que un especialista sí tiene.
[00:02:02] Pero precisamente la organización buscaba eso, querían que dentro del tribunal hubiera también perfiles que pudieran aportar una mirada un poco diferente y que se fijara en cuestiones más alejadas de la técnica específica del saxofón. Porque al final, cuando un músico sube al escenario, hay cuestiones que son universales, tiene algo que decir, Su interpretación tiene dirección, existe un discurso musical, me mantiene interesado, cómo comunica con el público, etc. Y esta experiencia me ha recordado algo que considero muy importante. La técnica es específica del instrumento, pero gran parte de la música es universal. Y os cuento cómo discurrió la primera jornada, que fueron las semifinales. Bueno, para nosotros empezó a las 9 de la mañana y fueron 22 finalistas procedentes de más de ocho países, según la programación oficial. Y os podéis imaginar la intensidad de una mañana así, porque empezamos a las 9 de la mañana hasta las 3 de la tarde. Y lo primero fue escuchar a estos 22 saxofonistas de grandísimo nivel. Y bueno, aquí descubrí algo que me llamó mucho la atención. Es que los aspirantes llegaban al escenario y tocaban directamente con la pianista oficial del concurso, que es Nanako Uchi, sin un ensayo previo. Y esto no era una improvisación de última hora. Las propias bases del concurso establecían expresamente que la semifinal se realizaría sin ensayo previo con la pianista. Y para mí esto me sorprende, porque en los concursos que yo estoy acostumbrado de la tuba y el bombardino, en los que he participado o conozco, lo habitual es tener al menos un pequeño ensayo con el pianista o con la pianista. Bueno, pues aquí no. Directamente al escenario. Y esto añade, desde mi punto de vista, un factor de dificultad importante. Porque el concursante tiene que mostrar una capacidad de adaptación enorme. Tiene que escuchar, reaccionar, respirar con otra persona que prácticamente acaba de conocer musicalmente, entender rápidamente una propuesta y seguir adelante. Y aquí me paro un segundo para destacar el fantástico trabajo de Nanako Uchi. Porque acompañar durante varias horas a tantos músicos diferentes, adaptándose inmediatamente a cada uno de ellos, nos pareció un trabajo impresionante. Así que bravísimo. Y ahora os quiero contar cuál ha sido mi mayor aprendizaje de estos días. Al no ser especialista de saxofón, yo no podía escuchar algunas interpretaciones pensando continuamente, aquí esta digitación es difícil. El ataque en esta combinación de llaves tiene mucho mérito. Este efecto es especialmente complejo en este registro, ¿No? Mi escucha tenía que ir por otro camino. Y esto, paradójicamente, ha sido muy enriquecedor para mí. Me fijé mucho más en la presencia escénica, en cómo comenzaba cada concursante, en qué sucedía antes de la primera nota el control del silencio, en la utilización del espacio, en la dirección de las frases, en los contrastes, etc. Y sobre todo me hacía esta pregunta ¿Me está contando algo o simplemente está tocando todas las notas? Porque son dos cosas muy diferentes. Evidentemente teníamos una rúbrica y había aspectos técnicos que valorar, y cuando tenía alguna duda específica podía consultar a los especialistas del tribunal. Y eso también quiero destacarlo, porque el ambiente entre los miembros del jurado ha sido fantástico. He podido compartir esta experiencia con Javier Linares y Francisco Rosillo, que son profesores en el Conservatorio Superior de Música de Granada, Nana Kouchi, la pianista que también ha sido en la final parte del jurado, y el compositor canario Manuel Bonino. Y la relación entre nosotros ha sido muy buena, con mucho respeto y total libertad para preguntar cuando teníamos cualquier duda. Y para mí esto también es un aprendizaje, porque estar rodeado de personas que saben más que tú sobre un tema es siempre una magnífica oportunidad. Y tras esta primera fase, pues nos reunimos y decidimos quién pasaba a la final. Y en esta fase final, los concursantes tenían que tocar el Concertino de cámara de Jake y Bair junto a la Orquesta Sinfónica de Las Palmas de Gran Canaria. Y además tenían que tocar una obra libre, pero a solo. Y aquí fui consciente de las enormes posibilidades del saxofón contemporáneo. Obras de grandísima dificultad, muchísimos efectos, recursos sonoros muy diferentes, interpretaciones de memoria y músicos muy jóvenes defendiendo repertorios realmente complejos con un nivel artístico impresionante. Y esto también me hizo reflexionar. El saxofón es un instrumento relativamente moderno y una parte importante de su repertorio explora recursos sonoros y técnicos que exigen al intérprete una gran versatilidad. Y escuchar durante estos días a tantos músicos jóvenes enfrentándose a este repertorio ha sido una experiencia muy positiva. Pero nuevamente, detrás de toda esa dificultad técnica, mi pregunta seguía siendo la ¿Qué me estás contando?
[00:06:40] Porque puedes realizar muchos efectos, puedes tocar pasajes extremadamente rápidos o puedes tener un dominio técnico enorme, pero la técnica por sí sola no garantiza que la interpretación llegue al público. Y creo que esto es aplicable al saxofón, a la tuba, al bombardino, al violín y prácticamente a cualquier instrumento.
[00:07:00] Creo que este es el mensaje principal que me quedo de toda esta experiencia. Los músicos, y especialmente los profesores, tenemos que salir de vez en cuando de nuestra pequeña caja. Los tubistas hablamos de tubas, vamos a congresos de tuba y bombardino. Escuchamos recitales de tuba y bombardino, hablamos de boquillas, compramos tubas y todo esto está fenomenal, pero existe un riesgo. Terminamos viendo la música únicamente desde nuestro instrumento. Y la música es muchísimo, muchísimo más grande. Escuchar a grandes vileinistas, pianistas, cantastes o directores puede enseñarnos muchísimo. Y lo más importante, no tenemos que entender cada dificultad técnica para aprender.
[00:07:36] Podemos escuchar la respiración, el fraseo, la dirección, el color, el contraste, etc. Y estos días personalmente, pues me han servido precisamente para eso, para salir de mi caja de la tuba y el bombardino y recordar que antes de tu vista, saxofonistas, trompetistas o violinistas intentamos ser músicos. Y antes de terminar, quiero aprovechar esta oportunidad para felicitar públicamente a toda la organización del Canarias International Saxophone Festival, a Daniel Valerón, Presidente y Director organizador del Festival, a Isidro Rodríguez, Director artístico, además de todo el equipo de staff que ha hecho posible este evento. Desde mi posición como jurado, la sensación ha sido de una organización muy profesional. Horarios, atención a participantes, coordinación, instalaciones, trato humano. Excelente todo. Y he visto muchos detalles que cuando funcionan bien, realmente el público no lo percibe, pero que son fundamentales para que un evento de estas características salga adelante. El festival, como ya he comentado antes, se ha desarrollado en el Teatro Auditorio de Agüimes como sede principal, con una programación de cinco días que ha contado con masterclasses, concurso internacional, conciertos, talleres, actividades abiertas a la ciudadanía. Y por mi parte, sólo puedo dar las gracias por la invitación. He aprendido, escuchado muchísimo, he conocido fantásticos músicos y sobre todo, vuelvo a casa con unas ideas nuevas y con reflexiones, que es una de las mejores cosas que te pueden pasar cuando sales de tu entorno habitual. Y con esta pequeña reflexión termino este episodio especial de viernes. A veces pensamos que para aprender necesitamos escuchar únicamente a los grandes especialistas de nuestro propio instrumento. Pero quizás de vez en cuando es necesario hacer justo lo alejarnos un poco de nuestro instrumento para volver a escuchar música.
[00:09:23] Esto es todo. Muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de 5 estrellas en iTunes, vuestros me gusta y comentarios en iBook, YouTube, Spotify. Gracias por suscribirse a los cursos para hacer este podcast sostenible. Y en resumen, muchas gracias a todos por vuestro apoyo, ya que sin él esto no sería posible. Como siempre, nos escuchamos el próximo jueves a las 8 y 8. Feliz día.